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07 febrero, 2013

Lo que debiera hacerse en Mendoza: el ejemplo de Israel

El agua escasa, el clima violento, lluvias fuera de tiempo, sequías prolongadas. Uno podría hablar de Mendoza. Y pensar en 10 medidas que en Israel se aplicaron para conquistar el desierto. En tiempos de vendimia, Mendoza suele hablar de tópicos tan inusuales como folklóricos, tan cínicos como inútiles.
Es sabido que en Israel hubo que desarrollar soluciones rápidas para aumentar las áreas cultivables y la provisión de agua potable. Esta lucha, económica, pero claramente cultural, basada en la investigación y en la educación, permite que hoy Israel sea uno de los ejemplos más interesantes de las tantas experiencias internacionales que se llevan a cabo para enfrentar los problemas que sufren quienes habitan regiones desérticas. Como el caso de Mendoza y de buena parte de la región andina del país.
El portal ISRAEL21 enfoca la problemática en los 10 mayores avances para combatir la desertificación, a partir del trabajo técnico de los investigadores del Instituto Blaustein.
1. Mirando para los ancestros.
Ellos vivieron en la Tierra de Israel hace más de dos mil años, en el corazón del Deserto de Negev. Y ya entonces descubrieron una forma de supervivencia, al conseguir construir una comunidad sustentable que ofrecía alimentos, leña y pasto para los animales.
Esta área es interés del profesor Pedro Berliner. El desarrolló una versión moderna de aquel sistema de recolección de agua de inundaciones, o lo que se llaman Sistemas Agro-Forestales de Flujos de Aguas Pluviales. Berliner viaja por el mundo enseñando a agricultores de países como Kenia, India o México a implementarlos. Es un abordaje de baja tecnología que redirecciona las aguas de las inundaciones para áreas cercadas por diques o fosos cavados manualmente, allí donde se plantan árboles o arbustos.
Berliner dice que su sistema representa un avance en relación a los ancestros. “En nuestro sistema no sólo plantamos árboles e hileras de culturas agrícolas, sino que también reinventamos una antigua solución usando arbustos productores de legumbres que puedan absorber el nitrógeno de la atmósfera a través de sus raíces”. La fertilidad del suelo es mantenida prácticamente sin costos, garantizando la sustentabilidad de largo plazo del sistema.
2.  Aprovechando el sol al máximo.
En varios países todavía se cortan árboles para leña. Esta es una de las causas de la desertificación: debido a la falta de vegetación para sustentar el suelo y sus nutrientes. la lluvia remueve la tierra dejando un área estéril. Los avances de Israel en unidades de generación de energia solar para residencias o villas ayudan mucho a cambiar esto, pues ofrecen una alternativa limpia y renovable. El profesor David Faiman creó  una célula concentradora fotovaltica, perfecta para países en desarrollo que enfrentan la tala indiscriminada.
“Israel está ayudando a combatir la desertificaciñon tornando a la energía solar en una alternativa viable en relación a la forma convencional de cortar árboles para leña”, afirma Berliner.
3. Ayudando a los peces a nadar en el desierto.
Una vasta área desértica no precisa desperdiciar tiempo cuando industrias de alto valor práctico, especialmente las alternativas, como la piscicultura, pueden prosperar en ese espacio. Los profesores Shmuel Appelbaum y Dina Zilber ayudaron a perfeccionar un sistema para cultivar peces en el desierto.
O sistema usa agua con alta concentración de sal para cultivar peces marinos en piletas, lo que proporciona una fuente totalmente nueva de proteína y recursos económicos para los habitantes del desierto. Las condiciones en algunos desiertos son ideales para criar peces de acuario. Israel ya  produce pequeñas especies para exportar hacia Europa.
4. Culturas alternativas en la arena.
Hay varios tipos de cultivo tolerantes a la aridez que pueden ser desarrollados bajo el sol caliente del desierto. Alimentadas con agua de baja calidad, las algas para biocombustibles representan una forma innovadora de cultivar productos de alto valor en tierras aparentemente improductivas. Varias empresas e instituciones israelíes están trabajando para crear el ambiente ideal para estos microorganismos basados en vegetales, además de desarrollar la ingeniería genética para hacer que las algas contengan más lípídos que puedan ser transformados en biocombustible.
La Universidad Ben Gurion, el Instituto Weizmann y el Instituto de Tecnologia Technion de Israel se han unido para acelerar esta investigación. Mientras, empresas como Seambiotics ya comercializa productos  que directamente se han desarrollado en el desierto. Otro cultivo, el de los olivos, experimenta un desarrollo impresionante, a partir de irrigarlos con agua con salitre
5. Construcciones verdes.
Israel se caracteriza por construir casas adaptadas para el desierto. La unidad de Arquitectura en el Desierto y Planeamiento Urbano se focaliza en levantar casas que no exigen el uso de aire acondicionado, aún cuando el calor sea intenso.
El ecoarquitecto de la Universidad Isaac Meir se especializa en arquitectura pasiva de baja energía para climas calientes y áridos. Factores como la dirección del viento, ángulos solares y temperaturas diarias son puestas en consideración. El libro Climate Responsive Architecture – A Design Handbook for Energy Efficient Building, ha conquistado la atención global.
6. Más producto por goteo.
Uno de los éxitos de Israel en la conquista del desierto es la irrigación por goteo, que llevaron al país a amigarse con los agricultores en los climas cálidos y áridos. A diferencia de muchas innovaciones que se han iniciado en laboratorios o institutos de investigación pesquisa, la irrigación por goteo fue desarrollada de forma pionera en el propio campo, por productores. Hoy es ampliamente usada en todo el país para obtener las mejores cosechas usando el mínimo de agua. 
7. Raíces de investigación
El Instituto Volcani de Beit Dagan, organización de investigación agrícola mantenida por el gobierno, es conocido por producir variedades genéticas de plantas que tienen buen desempeño en condiciones menos favorables. Los científicos no sólo estudian la resistencia de las plantas a la sequía, sino que desarrollan variedades de legumbres y frutas que obtienen el máximo rendimiento de producto por volumen de agua usada. Esto permite a los agricultores y vendedores de semillas de Israel encontrar un amplio mercado para sus productos.
Sin relación con el Volcani, la Facultad de Agricultura de la Universidad Hebraica realiza un trabajo incesante para mejorar la producción de tomates y cultivos agrícolas.
8. Reforestación.
Cuando es realizado correctamente, la plantación de árboles puede revertir la desertificación,  sustentando la en la medida que la vida vegetal fija raíces en la arena, ayudando a crear un ciclo de nutrientes que alimentan al suelo.
Israel es el único país en los últimos 100 años en obtener lucro líquido a partir de los árboles. Donar dinero para cultivar árboles por medio del Karen Kayemeth LeIsrael es una prioridad mundial del país y un modelo que muchos países copian al intentar reforestar sus tierras perdidas.
9. Bailando bajo la lluvia.
En los años 50, el gobierno de Golda Meir, fundó MASHAV, para compartir el conocimiento de Israel en la agricultura del deserto. MASHAV opera una variedad de programas, aunque es más conocido por sus seminarios y sus prácticas, desde la gestión de estufas e irrigación, a la producción pesquera y láctea.
10. Gestión de desperdicio del agua.
Casi todas las experiencias narradas se resumen en el hecho de Israel haber conseguido destacarse en la gestión del desperdicio de agua, en una escala nunca antes alcanzada por otro país. Una impactante cuota del 50% del agua que riega Israel proviene del reciclado. Y buena parte de ello se recicla a través de plantíos del Fondo Nacional Judaico (JNF). El país que más se aproxima al nivel de reaprovechamiento de agua es España, que reutiliza apenas el 20% de sus recursos líquidos.

11 marzo, 2009

Osvaldo Soriano y las fotos que hablan


Por Mauricio Runno

Hace años, más de quince, lo busqué a Osvaldo Soriano por Página 12, en Avenida Belgrano (la avenida de los recién divorciados porteños en procura de camas y otros mobiliarios indispensables). Fue una entrevista larga, y, una entrevista larga, con un escritor como lo era Soriano, entonces, parecía más un curso Academia Pittman, que un reportaje para inaugurar el suplemento cultural de un flamante diario mendocino. Soriano en algún pasaje habló sobre Carlos Gardel. Y dijo que era una foto que hablaba, que, al menos a él, le hablaba. Y confesó haber fracasado en la escritura de una novela con el Zorzal nac & pop, a causa de no poder hacerlo hablar en su historia. “¿¡Quién tiene el coraje de hacerlo hablar a Gardel, eh!?”, concluía.

Los de las fotos que hablan es un recuerdo nítido de aquella vez. Fue una muy buena forma para describir, en el periodismo, algunos detalles que siempre suelen quedar relegados, por falta de tiempo o espacio o atención, o lo que fuera. Y ya se sabe que, lo que no va al periodismo, suele ir hacia la literatura, al menos en el caso de los que transitan los más o menos cordiales espacios de ambas actividades. ¿Un escritor es un hombre que escribe, después de todo?

Hay tres fotos de la semana, que hablan. No sé cuándo empieza la semana, pero, diremos, comienza cada jueves. La primera, en cronología (eso sí lo sé), es la de la presidenta, Cristina Fernández. Contra todos los pronósticos, que no suelo leer entre las repercusiones locales, decidió venir a la fiesta máxima del confín de su vicepresidente, Julio Cobos. Más fácil o menos valiente: hubiera mandado un par de ministros, funcionarios afines, pero menores, y delegar cualquier clase de gesto de parte del cobismo integrista (lástima que todos simpaticen por el Tomba), que, aquí, es, por el momento, un cántico: “somos locales otra vez, y ya lo ve, y ya lo ve…”).

Se los ve hermosos, a la presidenta y al gobernador. Rozagantes, contentos, amables en hablar con la televisión en vivo, saludar los últimos carros de la vía blanca. Es una pareja a tono con los ánimos espirituosos de la vendimia, aunque luego acorralen a la prensa: ¿no es hora que la seguridad de los funcionarios se democratice, actúe con ánimos más republicanos? Es verdad que también necesitaríamos hombres de prensa en iguales condiciones. De cualquier manera, la foto de Celso y Cristina, es una imagen que habla desde la construcción, desde el enemigo común y el de saberse parte de un grupo que precisa la legitimidad de un proyecto, más nacional que provincial, al que se considera vigorizante.

La segunda imagen es también la del gobernador, y la de otros que alguna vez lo fueron. Mendocinos que de algún modo continúan la tradición de San Martín. Es la foto más impactante de las tres: hace mucho tiempo no se reunían. Y todos unidos almorzaron en la Casa de Gobierno, lugar donde, también, todos ellos, a su tiempo, atendieron asuntos públicos. Al menos por cuatro años. Si hay un ejemplo para salir de la Argentina ególatra, la condenada al divismo, es que todos, los peronistas, los radicales, los que no se hablan, los que se hablan poco, los que se critican en la intimidad, los que derrotaron al otro (y esto es la guerra y el arte de la política, señores), estuvieron juntos, alrededor de una mesa. Aún no sabemos el menú, aunque ya se sabrá: paciencia.

No hay más impacto que los gobernadores de la democracia local en un gesto tan político como el de este testimonio fotográfico. No hay términos medios en una postal de la Argentina profunda: o todos son más de lo mismo, o todos ayudan a que no seamos una Mendoza descalabrada. Bordón, Gabrielli, Lafalla, Iglesias, Cobos, junto con Jaque, deben tener experiencia. Si ellos no la tienen, mis amigos, vayamos sacando turno para el analista más completo. Y para ellos también, claro. Quizá la no presencia del extinto Felipe Llaver les otorgue más oportunidades para no criticarlos por el modo errático de Mendoza y la Nación en las últimas décadas.

La tercera, y última foto, no llegó a serla, al menos desde esta crónica. Maradona y Riquelme, el escándalo de los 10 a sangre caliente, a piel abierta. Parece una canción de Pimpinela, una pelea berreta de Jorge Rial, un reality de los chatarras. No están en una foto juntos, no, para nada. Lo que eligen es una foto partida, de un lado, el entrenador, del otro, el jugador. No estaría mal recordarles que alguna vez vistieron la 10 de Boca, la de la Selección, y que la gloria no es ganar siempre, sino perder lo menos posible. Y no es el catenaccio sin gracia de Bilardo, lo que se elogia, sino un más que racional puente hacia la mesura, una suerte de efecto anti Moria Casán, un poco de humildad, viste.

El resto, pibe, como decía Soriano aquella tarde en Avenida Belgrano, es literatura, viejo.

06 julio, 2008

"Mendoza está comprometida en el balance hídrico"

Entrevista con Santiago Ruiz Freites
Por Mauricio Runno

El consumo de agua dulce, en el último medio siglo, prácticamente se duplicó, y la cantidad de agua disponible para una persona, si las condiciones actuales se prolongan, disminuirá un treinta por ciento en las próximas dos décadas. Entre una lista de estadísticas ambas convidan, por lo menos, a la perplejidad. Cada vez menos personas pueden darse por no enteradas, tanto como cualquier persona en el mundo puede dar cuenta de alguna consecuencia sufrida por los llamados efectos del calentamiento global.
¿Sabe cuántos litros de agua gastará usted, hoy, tanto si vive en Mendoza como en cualquier otro lugar de Argentina? ¿Conoce la cantidad promedio de Europa? ¿Cómo influye lo que se llama “agua virtual” en la economía? ¿Y las consecuencias del dique Potrerillos sobre el subsuelo? ¿Mendoza tiene un plan hídrico? ¿Todos pagamos el mismo precio por el agua? Santiago Ruiz Freites es una de las personas más apropiadas para responder algunas de estas preguntas. “Soy presidente del Foro Argentino del Agua, que forma parte de la red de la Asociación Mundial del Agua (Global Water Partnership). La secretaría tiene sede en Estocolmo”, dice, a modo de presentación.
El abogado y profesor (Universidad Champagnat), especializado en derecho ambiental, está al frente de una ONG que, para los mendocinos, parece más importante, en tanto es parte de su misión “establecer principios de la gestión sustentable de recursos hídricos e identificar las necesidades críticas en esta materia”. Global Water Partnership es una asociación mundial fundada en 1996, en Suecia, bajo el patrocinio de dos donantes importantes: el gobierno sueco y, sobre todo, la corona holandesa. “Están muy involucrados en este tema, tanto el príncipe Guillermo como su esposa Máxima”, despeja el entrevistado. La semana próxima Ruiz Freites representará al país en la Exposición Mundial del Agua.
- ¿Cómo nace todo este movimiento en el mundo?
- A partir de una serie de convenciones y conferencias internacionales de Naciones Unidas, que empiezan a marcar su preocupación por los temas relacionados con el agua. Especialmente desde la conferencia de Dublin 1992 (Irlanda), que marcó un giro muy importante. Incorporó el asunto de la Gestión Integrada del Agua como un elemento más dentro del ecosistema, con cierto valor económico y con la necesidad de la protección ambiental y la calidad del recurso.
- ¿Alguien discute que el agua sea un valor de bien público?
- Se proclama el acceso al agua como un derecho humano. Existe una visión relacionada con esta temática y hoy en día se está discutiendo acerca de incorporar y asegurar este derecho. Y al mismo tiempo se amplía la discusión para considerar el agua, no sólo como un bien económico, sino público. Y esto es una asignación equitativa, sobre todo para los países que tienen pobreza hídrica. Frente a la crisis del cambio climático y los valores de contaminación y la situación de escasez en el mundo, estas convenciones internacionales empiezan a discutir. De allí se funda la Asociación Mundial del Agua, hace 12 años, y después se van creando los primeros grupos técnicos de especialistas en cada región del mundo, para emitir documentos e informes, fomentando la investigación científica de cada uno de los aspectos de las problemáticas. En la actual etapa, la Asociación está creando redes regionales para que cada país tenga su organización nacional. El objetivo es atacar los problemas de cada país, aunque con una visión regional y global. Aquí tenemos una asociación sudamericana, fundada en 2006, en las cuales hay cinco países: Brasil, que tiene la presidencia, Perú, Venezuela, Uruguay, y Argentina, que fue la última en incorporarse, en diciembre pasado, a través del Foro del Agua. Los países próximos a incorporarse son Chile, Ecuador y Colombia.
- ¿Usted es un abogado que comenzó especializándose en temas ambientales?
- La verdad es que empecé con el agua. En 1993 trabajé en Irrigación, en el departamento jurídico, a cargo del área que se ocupaba de la contaminación del agua. Luego trabajé en la Subsecretaría de Medio Ambiente, en la época de Elena Abraham, durante el gobierno de Lafalla. En realidad fui asesor de ella y jefe de la asesoría legal del ministerio de Ambiente y Obras Públicas. Luego me vinculé con las asociaciones de regantes y usuarios de agua, las inspecciones de cauces.
- Desde allí su trascendencia ha sido extraordinaria, aún más cuando es un mendocino que representa al país en este conglomerado internacional.
- En cierto sentido es así, ya que ocupo la presidencia del Foro Argentino del Agua en representación del Consejo de Inspección de Riego del río Mendoza, que es uno de los adherentes de la organización mundial. La de nuestro país es la primera asociación nacional, entre 60 países, que está presidida por un representante de usuarios del agua. En otros países, en cambio, los representantes surgen de los entes o administraciones estatales, o algún sector empresario…
-¡Usted es el único representante de usuarios en todo el mundo en la Asociación Mundial del Agua!
- Sí, el único en el mundo. En estos momentos, de los países adheridos, más de 60, soy el único representante de una organización de usuarios. Dominan representantes de distintos Estados y de sectores empresarios.
- ¿Cómo fue que llegó ahí?
- (Piensa) No sé, llegamos. Nosotros hemos trabajado mucho en estos temas. Además lo hago en el ámbito académico, siempre vinculado al tema del agua. Soy profesor titular en la Universidad Champagnat y doy clases como profesor invitado, en la cátedra de Miguel Mathus Escorihuela, en la Universidad de Mendoza. Hemos formado un equipo de investigación muy importante, somos todos abogados, damos varias cátedras de derecho, estamos adscriptos a varios posgrados internacionales y actualmente tenemos un convenio con la Universidad de Zaragoza. Hace muy poco hemos publicado un libro, “Derecho de Administración del Agua”, que está focalizado en la realidad jurídica argentina y el derecho español.
- En ese texto, ¿se compiló la legislación argentina existente?
- Sí, se completó con la legislación de aquí, y también hay un análisis del actual derecho español y el derecho comunitario europeo. España y Europa han avanzado muchísimo en estos aspectos. Además de la gestión integrada del agua, desarrollar la planificación hidrológica e hídrica hacia el futuro, legislan sobre el componente ambiental de cuidado del recurso.
- Este libro llena un vacío histórico.
- Creo que es una obra que, desde las décadas del 40 y el 50, no se escribía en Argentina. Me refiero a las épocas de autores como Miguel Marienhoff, el doctor Joaquín López, incluso Guillermo Cano. Con el doctor Mathus Escorihuela recopilamos toda la información y por medio del convenio con la Universidad de Zaragoza publicamos este libro. Actualmente nos encontramos en otros trabajos de investigación, asociados con el gobierno de Aragón y con la Confederación Hidrográfica del Ebro, en España.
- Sé que viaja muchísimo para dar conferencias y ponencias. Me pregunto si en esas charlas advierte en los auditorios que usted es un hombre del desierto.
- Por supuesto. Incluso en España hemos expuesto la problemática de Mendoza. Y en eso somos varios los que hemos abrevado de las fuentes de estos maestros. De Mathus Escorihuela, que a la vez ha sido discípulo de Joaquín López, de Guillermo Cano, del mismo Miguel Marienhoff, que es el padre del derecho administrativo argentino. Y son todos mendocinos. Y podríamos decir que en el tema hay una gran escuela mendocina. No solamente de juristas, sino del enfoque de la legislación. La Ley de Aguas de Mendoza, que es de 1884, fue un modelo para su época. Y sigue vigente.
- ¿Por qué surgió desde Mendoza este modelo de legislación?
- Por la escasez del agua. Por la aridez. Que a su vez toma la tradición del derecho español en época de la Conquista, pero desde antes también. Porque, cuando llegaron aquí los conquistadores, calculan que ya habían más de cinco mil hectáreas bajo riego hecho por los huarpes, que fueron educados por los incas en el manejo del agua. Esto del Cacique Guaymallén, de nuestras acequias, es una tradición que se mantiene de los pueblos originarios. Y como Argentina tiene tanta diversidad geográfica y climática, zonas húmedas con recursos hídricos importantes, pero otras que no, las provincias que más han crecido en su legislación y también en el cuidado ambiental, son las provincias del oeste, las que tienen problemas y escasez.
- Me imagino que será un apasionado por el legado del ingeniero Cipolletti.
- ¡Por supuesto! En materia de obras, de planificación, es uno de los más importantes. Por ejemplo, Mendoza todavía hoy se nutre, aún con los problemas y carencias, de toda aquella infraestructura realizada por Cipolletti.
- Estamos hablando de más de un siglo atrás. Más que un enorme beneficio parece una irresponsabilidad histórica y un descuido de varias generaciones.
- Tal cual.
- ¿Cuál es el estado de la situación del agua en Mendoza?
- Mendoza sigue siendo una provincia adelantada en la materia...
- Pero ¿cómo se entiende estar en la vanguardia cuando la legislación y lo proyectual data de más de un siglo?
- No hay situaciones de alertas ni amenazas próximas, pero, lo que falta acá es una visión integrada de la administración y la cuestión de la planificación, que, yo creo, está abandonada. Porque la planificación hídrica no sólo tiene que ver con el agua, sino con el cuidado ambiental, ecosistémico y con el uso del suelo. En Mendoza, cuando se habla de desarrollo territorial, de la ley de subsuelo, estamos atados necesariamente al agua. A mi juicio, la situación de Mendoza es comprometida en el balance hídrico.
- ¿Qué significa?
- Tenemos una oferta que siempre ha sido la misma y un crecimiento cada vez mayor de la demanda, y ahí juega la densidad demográfica, el crecimiento de la población y los nuevos usos del agua que aparecen. En este cuadro ya no se puede funcionar con el mismo esquema, ni con la misma infraestructura. Y necesitamos eficiencia en el uso del agua, sobre todo en materia agrícola. La agricultura, tanto a nivel nacional como provincial, consume entre el 70 y el 80 % de la oferta de agua existente. Además existe un aumento importante del consumo de agua potable, con la necesidad de mejorar la infraestructura y la realización de obras. Potrerillos, por ejemplo, es un caso interesante. Cuando se proyectó funcionaba con la necesidad de hacer obras complementarias, especialmente la impermeabilización de canales para evitar el fenómeno de las aguas claras y perderlas en su conducción. Que genera un serio problema: la salinización del suelo. Y hoy Mendoza no tiene un plan de obra ni claro ni definido. Y esto produce situaciones gravísimas, como aquí cerca, en el canal Cacique Guaymallén, que es un cauce que transporta agua de riego para el norte de la provincia. Su infraestructura está muy grave y soporta todo el aporte aluvional y el riesgo aluvional que tiene Mendoza. Y así podría seguir enumerando, incluso con grados de contaminación importantes. Para nosotros la legislación es válida, pero hay cosas que faltan: primero, una política de estado, los fines y objetivos de un plan de desarrollo de aquí a veinte o treinta años.
- ¿Cuáles fueron los últimos intentos para trazar un plan maestro?
- Entre la gestión de superintendente de Irrigación de Carlos Abbhiagle y la sucesión de Eduardo Sancho. Allí se diseñó un plan hídrico provincial, que se presentó en la Legislatura. Y ahí está desde aquella época. Se daban una serie de pautas para que Mendoza fijara su política, y luego cumpliera las metas en base a una planificación, que debe tener obras, claro, pero también participación de los sectores involucrados. Esto lo han hecho muy bien los españoles y otros países: el diseño de un plan.
- ¿Cuál es la perspectiva mientras no contemos con uno?
- Mendoza va a seguir creciendo, la oferta seguirá siendo la misma, y, si no hay cambios, la provincia estará comprometida en unos años más. Y esto limita para generar nuevos horizontes productivos, agrícolas o ganaderos.
- La administración provincial trabaja en el proyecto Los Blancos.
- Sí, está bien. Así como en el sur en el trasvase del río Atuel. Pero hay un problema de financiamiento, de traspaso de fondos. Pero hay otro problema: esto no se puede tomar aisladamente, digo las obras. Tiene que ser parte de una planificación integrada y consensuada.- La sensación, en vista de la realidad, es que ni los propios mendocinos tenemos conciencia de esta problemática.- Hasta uno mismo no lo sabe, es verdad. Yo recién cuando me metí más en estos temas pude dimensionar el problema, y la importancia real que tiene el agua en Mendoza. Pero no por el tema del consumo, sino por el consecuente desarrollo económico en el futuro de la provincia. Nosotros hoy estamos llegando al 3 % de la superficie cultivada, o con agua, frente a un 97 % de secano. Y porque es un tema serio creo que hay que tener una política clara. Además de las situaciones de derroche en el agua potable, esos servicios, incluso los de potabilización, no funcionan del todo bien, falta mayor eficiencia en la aplicación para el riego, y hay un debilitamiento de organismos que otrora han sido muy importantes, como Irrigación, en su institucionalidad.
- ¿Afirma que ni siquiera realiza esa tarea de contralor mínima?
- La debiera tener, y aún así su tarea es gigante. Pero la ha ido perdiendo, entre otras cosas, porque quedó trunco un proceso, que fue la descentralización en la gestión del agua. Y esto al contrario de lo que sucede en España y otros países, tanto que es una tendencia mundial. La gestión operativa y la distribución del agua son traspasadas cada vez más a manos de los usuarios. En una situación ideal: el organismo estatal se dedica a estipular la política, a diseñar la planificación y aplicarla.
-Retomemos las estadísticas sobre los abusos del uso. Y quizá será el prejuicio o el desconocimiento, pero entendía que la mayor parte se la llevaba el derroche de agua potable.
- Cuando yo hablo de eficiencia es para todos los usos. El agrícola, la infraestructura y el agua potable. Mendoza tiene hoy un consumo de habitante por día de casi 400 litros. En otros países de Europa y del hemisferio norte no llegan a 200.
- ¡¿400 litros diarios?!
- Sí, entre 350 y 400. Son las últimas cifras que ha dado el EPAS en Mendoza. Me refiero al agua potable. Por otro lado, en los riegos, por ejemplo, hay una eficiencia que tiende a mejorarse. Y para ellos hay que abandonar hábitos como el riego a manto. Hoy, de a poquito vamos mejorando con el riego por goteo y aspersión, donde el cultivo recibe lo estrictamente necesario.
- Que utilicemos el doble de agua potable que en los países avanzados…
- (Interrumpe) Y encima tenemos empresas, no digo estrictamente Obras Sanitarias, pero hablemos del sector empresario privado, que han generado varios problemas. Han logrado mucha rentabilidad pero no han mejorado la infraestructura, ni la red de agua potable ni la red de saneamiento. El plan de inversiones no se ha cumplido y estamos en permanente litigio de si se van o no. Y el consumo de agua potable ha aumentado, y en forma desmedida, pero porque tampoco hay control de pérdidas, pues las cañerías son muy viejas.
- Quería preguntarle por el aspecto impositivo del agua. ¿Por qué no existe una gradualidad del costo en función del consumo?
- Debería existir. Alguna vez aquí en Mendoza se habló, y no se terminó de aplicar, el consumo por volumen al menos en el agua potable.
- ¿No sería una medida democrática y concientizadora?
- Por supuesto. Hay zonas residenciales o de cierta importancia donde desde las cañerías de agua potable llenan las piletas de natación o el riego de parques y jardines. Este es un aspecto. Pero no hay que olvidar el saneamiento, que es el sistema de provisión de cloacas y plantas de tratamientos. En Argentina solamente el 10 % de las aguas servidas son tratadas. En Europa, frente a la escasez del agua, están avanzando en dos aspectos: reutilizar las aguas ya usadas, sino es para uso potable, para otros, como el agrícola, y otro que si bien no es problema nuestro, pero que puede ser una alternativa, es la inversión en plantas desalinizadoras, esto es que en ciudades cercanas al mar se instalan plantas que quitan la sal del agua.
- ¿Podría el resumir el mapa del agua en el país respecto a Mendoza?
- Hay que partir del siguiente dato: Sudamérica tiene el 26 % del total de agua potable del planeta, que es agua dulce renovable. Y tiene apenas el 6 % de la población mundial. La diversidad en Argentina permite que tengamos humedales y zonas desérticas. El 84 % del agua de Argentina está en la cuenca del Plata, con la particularidad que son cuencas bi o trinacionales. Sólo el 16 % restante se distribuye en todo el país. Por lo tanto es importante tener una visión integrada, ya que estamos en Sudamérica y la región contribuye decisivamente en la producción de agua, que últimamente se enmarca dentro de un concepto muy nuevo llamado “agua virtual”.
- ¿Agua virtual? ¿De qué se trata?
- Es algo muy moderno, ya que se focaliza en cómo exportar agua, a partir de los productos, sobre todo los alimentos. Y para ello se calculan los litros de agua que se necesitan para desarrollar estos productos. Por ejemplo, tomando este concepto de agua virtual, para producir un kilo de carne vacuna, se necesitan 10.000 litros de agua. El cálculo incluye lo que se necesita de agua para riego, la pastura del ganado, lo que bebe, la cadena de producción, la industrial. Para una hamburguesa se necesitan 2.400 litros. Y para un litro de leche se necesitan 3.000 litros de agua. Este concepto de agua virtual introduce cambios, inclusive, en la economía mundial en la producción de alimentos, y en lo que los países productores insumen para vender a países que no presentan esta situación.
- Pregunté por la gradualidad del costo en función del consumo potable. Sin embargo, pensando en el concepto de agua virtual desde lo geopolítico, ¿es factible que se pueda tributar su uso para fines agrícolas?
- La realidad es que hoy es un insumo muy barato para la producción. Y en el concepto de agua virtual tiene que tener su valor, además porque es un bien público. Si alguien tiene una concesión o un permiso para usarla, también tiene que haber una retribución lo suficientemente importante. Y esta es también una situación seria, porque en la necesidad, no digo recaudatoria, pero tampoco en esto de cobrar o pagar el agua, ya que, insisto, se trata de un bien público, las reglas deben ser claras. Acá en Mendoza cada contribuyente paga la infraestructura y la administración en general. Pero es necesario que entre el Estado y las asociaciones de usuarios generen fondos para aplicarse al mejoramiento de las redes.