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17 febrero, 2017

Casciari en el Selectro, la vuelta al blog y la realidad real


Han pasado 45 días sin entrada alguna aquí. No recuerdo haber dejado suceder tanto tiempo en esta suerte de cualquiercosario. No sé si los blogs pasaron de moda o no. Jamás medí ese asunto, aunque varias veces he debido preocuparme para que se lean los posteos aquí, debido a que se trataba de espacios patrocinados.

No sé si tenga algo que decir ahora en este "cualquiercosario". 

Quizá esperar la obra de teatro que el 25 y 26 de febrero montará Hernán Casciari en un teatro casi de mi barrio: el Selectro. Allí vi, hace décadas, en pantalla gigante The Wall. Y cada vez que paso cerca vuelve a mí la voladura de cabeza que me produjo todo aquella vez.

¿Vuelvo al blog como se vuelve al barrio?

Hummm. No sé. No tengo en claro cuál es mi barrio, sino el registro de varios, en una suma que a veces parece una multiplicación.

¿Vuelvo quizá porque aquí escribo lo que no puedo en otros sitios?

Definitivamente, no.

Pienso que voy volviendo al blog luego de una intensa ausencia, en busca de palabras, textos, imágenes, que siempre me han inspirado. Nunca me he sentido tan a gusto como en este blog. Y esta soledad es para mí la que vale. Escribir aquí me ha entretenido mucho más que bastante.

Ni idea si los blogs o las redes sociales hoy pueden ser, en algún sentido, la voz de los que no tienen "voz". Incluso pensar así me hace cuestionarlo: nunca hubo tanta comodidad y celeridad para expresarse como hoy. 

Vengo de la playa y voy a la playa. Es un tránsito que le ha dado liviandad a un verano especialmente inolvidable. Y hasta el 21 de marzo todavía resta mucho camino por andar, bastante. Lo del día a día es más que una frase hecha.

Leo una novela de esas de otro siglo, enorme, que cuesta hasta sostenerla en las manos por el peso de tantas páginas. Es francesa, la novela y es contemporánea como Instagram. Y me río: siempre he sostenido que la novela como género es norteamericana. No pregunten la razón aunque tengo al menos veinte teorías al respecto.

"Basada en hechos reales", de Delphine De Vigan, es una experiencia insólita. Posiblemente reservada a quienes escribimos sin brillo pero insistimos en esta actividad solitaria: una historia que si no es real bien podría serlo, según lo que voy descifrando en el libro. 

Es como la parra que trepa en una de las ventanas de mi casa. Explosiva e invasora, uno de esos prodigios en los cuales la naturaleza se impone y nos educa.

No voy a estar cuando venga Casciari. Una pena. Espero que alguien después me cuente su nuevo experimento teatral, tan real como la novela que leo, ya que utiliza a sus verdaderos parientes como actores.

Honestidad, brutal. 

Eso ya es como demasiado bueno en un mundo dedicado a surcar el camino contrario.  

23 octubre, 2008

"Lo apasionante de Internet es que se transforma cada día"

Entrevista con Javier Moya, Director Proyectos Editoriales, Lavinia Interactiva, Madrid



Por Mauricio Runno
Hace un mes el entrevistado dejó de ser un hombre del Grupo Prisa. Allí se desempeñaba como Jefe de la Sección "Nuevos Proyectos", en Prisacom, que en otros términos significaba el desarrollo y lanzamiento de nuevos proyectos, servicios y productos editoriales (La Comunidad, widgets, diccionarios, el tiempo). Antes, sin embargo, había sido Jefe de la Sección "Participación" y Subjefe de la Mesa de Redacción (él explicará más adelante sus funciones y responsabilidades). Cuando uno habla del Grupo Prisa debe anotar que se trata de un poderoso multimedio, integrado por la nave insignia, el diario “El País”de Madrid, que se completa con los siguientes medios en sus versiones digitales: Cadena Ser, As y Cinco Días. Pese a no trabajar más allí, en la línea de fuego si ustedes lo prefieren, Javier Moya continua la relación con Prisa, ya que es Profesor invitado de la Escuela de Periodismo en “El País” (tiene allí 32 horas lectivas sobre periodismo interactivo en medios digitales y blogs).
Luego de una labor de 9 años en esa empresa uno pensaría que este pionero del periodismo digital disfruta de vacaciones o etapas sabáticas o descansos varios. Pero no, nada de eso. Y muy por el contrario. Sus nuevos horizontes lo han llevado a ser Director de Proyecto en Lavinia TC, donde está al frente de la coordinación de los proyectos editoriales de Lavinia Interactiva en Madrid, que se destaca por su trabajo en la industria de la información y el entretenimiento en medios digitales de manera interactiva y multimedia. Una de las grandes experiencias y conocimientos de Moya es su especialización en el área de interacción con los usuarios, estimulando la participación y generación de contenidos por parte de los mismos. O sea: el corazón de la web 2.0.
“En 1999 se funda Prisa.com, y contrataron a una cantidad de gente que trabajaba en otros medios, entre ellas yo. En principio trabajé en la página de los 40.com, la radio musical más escuchada de España, donde estuve dos años. De allí pasé a El País.com, y comencé a trabajar en lo que llamamos Mesa de Coordinación, donde se articula el flujo de información generado por los diferentes medios que integran Prisa, como por ejemplo, Cadena Ser, El País, Kalipedia, As”, dice.
Hace poco más de un mes se realizó la conferencia de la Online News Association (ONA), la mayor organización de periodismo en internet de Estados Unidos. Se desarrolló en el hotel Capitol Milton, de Washington, el mismo lugar en el cual Bill Clinton hizo su selección de personal para elegir vicepresidente. La reunión de periodistas sirvió para varias cosas, entre ellas otorgar el premio a la excelencia para webs de tamaño pequeño de habla no inglesa, categoría que fue estrenada en esta ocasión, pese a que la ONA funciona desde 1999. En la categoría de medios grandes la disputa fue dura entre tres medios más que importantes: El País, O`Globlo y Einestages.de (Alemania). Ganaron los españoles, porque “el jurado valoró sus infografías, habló de periodismo de primera clase y de cómo un medio tradicional puede destacar en la arena digital”. Javier Moya debe sentirse más que orgulloso.
Por último un dato que este cronista acaba de descubrir, y que tampoco es un secreto, aunque pareciera formar parte de otra faceta de Moya: es miembro de un grupo musical llamado Mittens, por lo que ya puede oírse otra parte de sus talentos. En MySpace, desde luego.
- Tu carrera como periodista comenzó en 1998. Y exclusivamente en medios digitales. También estudiaste Sociología. ¿Por qué el abandono de tu primera vocación?
- ¡Mi primera y genuina vocación es el periodismo! Pero preferí estudiar otra carrera que me gustaba mucho como complemento previo al desarrollo del periodismo. Tuve la inmensa suerte de poder hacerlo.
- Sos un referente del periodismo digital, al mismo tiempo que un pionero del área…
- Un pionero sí, porque fui de las primeras personas en trabajar en un medio de comunicación digital en España. En cuanto a lo de ser un referente…creo que no. Por ejemplo, referentes en España son periodistas como Mario Tascón, Noelia Fernández, Jorge Martín, Alberto Knapp, Álvaro Ortiz, Ramón Salaverría, Ruth Blanch, o Ismael Nafría, según mi criterio, desde luego.
- ¿Cómo fueron los comienzos, desarrollar el periodismo con una herramienta hasta entonces bastante desconocida?
- Los comienzos vistos desde el tiempo fueron divertidos y duros. Divertidos porque nadie entendía nada y hacíamos lo que nos daba la gana; y duros porque las redacciones tenían muy poco personal, por un lado, y se perdía mucho tiempo, por otro lado, realizando tareas aburridas y mecánicas para publicar las páginas web.
- Una de tus mayores insistencias al hablar de estos temas es el cambio que se produce entre periodistas y lectores. ¿Cómo se definiría esta nueva relación?
- Se ha perdido la distancia entre periodistas y lectores. Esto no quiere decir que estemos todo lo juntos que se debiera, pero se ha acortado mucho una distancia que en el periodismo escrito era muy grande. En los medios impresos, salvo alguna sección como ‘Cartas al Director’, los lectores se limitaban a leer. Su poder de influencia era escaso. Ahora, gracias a los medios digitales y a las herramientas de publicación online, la brecha es menor, ya que los usuarios (yo no los considero sólo como lectores) pueden influir en el medio de comunicación, transformarlo y establecer un diálogo con los periodistas que enriquece el trabajo periodístico y lo hace más atractivo para otros usuarios.
- ¿Cuál es la tendencia, según tu experiencia en "El País"?
- En resumen, es el diálogo frente al monólogo, la transparencia frente a la opacidad.
- Has dicho que un año en Internet equivale a una década en los cambios que suceden fuera de ella. ¿La aceleración del tiempo es una realidad con qué alcances?
- En general, vivimos en un tiempo en el que la velocidad de las transformaciones a cualquier nivel es realmente impresionante. Internet es el medio acorde a estos tiempos, donde estar atento a lo que sucede exige una atención regular y elevada. Pero, además, tiene otro componente y es que las redacciones en Internet se manejan en 24 x 7: 24 horas al día, todos los días a la semana. Así, un día de Internet equivale a varios en el mundo analógico. Da la sensación, entonces, que una vez transcurrido un año, ha pasado una ‘década de las de antes’.
- ¿Quiénes son los que piensan la evolución de Internet? Puede hablarse de un grupo de personas en el mundo en esa tarea. ¿Quiénes serían diez de esas personas?
- La mayor parte de las personas que piensan la evolución en Internet son profesionales anónimos que, por lo general, se dedican al desarrollo informático. Ellos son los que realmente son visionarios. Dentro de las personas a seguir con un perfil conocido situaría a:
1) Sergey Brin y Larry Page, de Google.
2) Steve Jobs, fundadores de Apple.
3) Jack Dorsey y Biz Stone, de Twitter.
4) Jeff Jarvis, autor de Buzzmachine, página de referencia para el sector de la comunicación en EE.UU.
5 ) Mario Tascón, Director de Contenidos de DixieRed.
6) Álvaro Ortiz, CEO de La Coctelera.
7) Chris Anderson, Director de Wired Magazine.
8) Martín Varsavsky, empresario, fundador de Jazztel y FON
9) Chris Hughes (ahora asesor de Barack Obama) y Mark Zuckerberg, cofundadores de Facebook.
10) Jimmy Wales, fundador de Wikipedia.
- Entre las funciones de tu trabajo en Prisa eras encargado de generar ideas para incentivar la participación de los lectores en el medio, y luego encauzar y gestionar los aportes recibidos. ¿Qué aprendiste de esta experiencia?
- El principal aprendizaje es que el lector está ansioso porque sus opiniones e historias cuenten en el medio que ha elegido para informarse y entretenerse. Desde el punto de vista periodístico el ‘feedback’ que produce el usuario en un medio es muy rico para la profesión periodística digital. La clave está en integrar toda esta participación con la información diaria.
- ¿Y cuáles fueron los errores?
- Errores hay muchos. Los principales son no haber sabido encauzar más y mejor la participación de los lectores y su integración en la información; y no haber dejado “en abierto” toda la opinión de los lectores. Soy partidario de que todo esté “en abierto” (si alguien vulnera las normas del medio, se elimina la opinión). Muchas zonas todavía se encuentran moderadas a priori.
- Muchos entienden que con los medios digitales nos dirigimos hacia un periodismo de no periodistas. ¿Cuál es tu visión?
- Quien opina eso no sabe qué es el periodismo digital y seguro que considera a Google como el enemigo. El periodismo digital es aquél periodismo cuyos canales son dispositivos digitales. Se hace periodismo con nuevas formas narrativas que suman lo mejor de cada canal tradicional: texto, audio, fotografía y vídeo, más la participación de los usuarios.
- A menudo quienes desarrollan trabajos relacionados con el mundo digital suelen experimentar una sensación de vértigo, como la de reinventar los medios de comunicación. ¿Qué cambió en tu vida al trabajar con Internet?
- Mi vida cambió con la llegada de Internet tanto de manera personal como profesional. Lo realmente apasionante de este medio es que se está transformando y reinventando cada día desde que nació. En un medio tradicional lo único que puede cambiar son algunas secciones o formatos. Internet, sus herramientas, tecnologías y conexiones han cambiado y cambian tanto que es absolutamente alucinante asistir y participar de ellas desde primera fila. Es un privilegio absoluto, porque estos cambios en los medios de comunicación se dan de siglo a siglo.
- Se habla con frecuencia de la crónica de una muerte anunciada: los diarios impresos en papel. ¿Cuál es la situación en este sentido? ¿Hay un plazo para que esto ocurra, en tal caso?
- No sabría poner fecha a la muerte del papel. Ni tan siquiera si fallecerá. Está claro que el negocio de la prensa en papel se va a reajustar a los tiempos que corren. Unos tiempos en los que las telecomunicaciones y el transporte van a una velocidad de vértigo exigen que la información también. El proceso industrial de fabricación de un periódico en muchos casos no va a tener sentido. Pero también creo que sí tendrá sentido en las grandes urbes. Allí donde no haya tiempo para leer prensa escrita a diario es posible que muchos periódicos se transformen en semanales, en los cuales haya más análisis, profundidad en las informaciones. En tu país hay un periódico, “Perfil”, que se publica los sábados y domingos. Seguro que le irá bien en unos años. Te centras en información digital de lunes a viernes y el fin de semana editas periódicos con otro tipo de formatos periodísticos más en profundidad: entrevistas, reportajes, informes.
- Hace algunas semanas estuviste en Uruguay dando un curso sobre periodismo digital. ¿Cuál es la realidad en Sudamérica? Has compartido foros y seminarios con representantes de distintos medios de la región.
- Sudamérica tiene unos muy buenos medios digitales: “El Mercurio”, de Chile. Argentina tiene “La Nación”, “Clarín” o el vuestro en Mendoza. “O Globo” y La “Folha de Sao Paulo” en Brasil. “El País”, de Uruguay. “El Comercio”, en Perú. “El Tiempo” y “La República”, de Colombia. “El Universal” y “Reforma” de México. Quizá Sudamérica vaya un poco más retrasada en cuanto al número de internautas, a las conexiones y a la banda ancha en comparación a lo que vivimos en España, pero lo mismo nos sucede a nosotros en relación con países europeos más avanzados o con Estados Unidos.
- ¿Sos partidario de la no moderación de los comentarios de los lectores en las notas? ¿En qué se basa tu posición?
- Como decía antes: no podemos cortar el grifo a más del 90% de los usuarios que son respetuosos por culpa de un porcentaje pequeño de usuarios que no saben expresar su opinión sin llegar al insulto o la mentira. Vayamos por ese pequeño porcentaje y no molestemos a la mayoría. Hay un artículo de Jeff Jarvis genial sobre el tema.
- Por último quería preguntar acerca de la importancia de los blogs dentro de los diarios digitales. "El País" ha logrado ofrecer una cartera importante. ¿Cuál es el rol de ellos en el flujo de lectores?
- La importancia de los blogs es fundamental en los medios digitales, pero muchos de ellos se equivocan pensando que los blogs son columnas de opinión en Internet. En “El País” nos pasaba con muchos de ellos. Pero lo que realmente fue y es importante en “El País” es ‘La Comunidad’ de blogs de lectores, que supuso un gran incremento de usuarios al web.
- A propósito: ¿cuál es tu opinión del blog escrito allí por el argentino Hernán Casciari?
- El de Hernán Casciari es mi favorito. Primero le contraté para hacer la novela digital y después le contraté para realizar ‘Espoiler’, que es realmente brillante como todo lo que realiza Hernán. Ahora lo leo como un usuario más.

10 febrero, 2008

Hernán Casciari : "La blogonovela es un espectáculo en directo"

Escritor argentino residente en Barcelona.
Por Mauricio Runno

Cuando todos creíamos que el año 2000 sería más emocionante, que traería alguna novedad, quizá la confirmación de vaticinios o augurios curiosos, cambios esperanzadores, nada. Nada de eso pasó. Ni siquiera el efecto Y2K fue demasiado amenazante. Sin embargo, en la vida de Hernán Casciari, ese año marcó su salida del país.
Llegó así a Barcelona, ejerciendo el periodismo y la literatura. Cinco años más tarde la Deutsche Welle le otorgaría una extraña distinción: su blog, “Diario de una mujer gorda”, sería elegido como el mejor del mundo en el género bitácoras. Este año se convertirá en obra de teatro y película.
Escritor raro Casciari, inclasificable, y tal vez por eso interesante: lejos de las sectas literarias nacionales, distante de la academia (aunque sea hincha de Rácing), su producción va trazando una manera distinta de escribir, del mismo modo que su relación con los lectores. En 2004 comenzó a utilizar Internet para difundir sus ensayos, cuentos y artículos. Un año más tarde, y también desde la Red, le da vida al protagonista de la serie de TV “Mi querido Klikowsky”, que lleva ya cuatro temporadas al aire en la televisión de Euskadi.
En el formato tradicional libro ha sido publicado por Plaza & Janés y Editorial Sudamericana. Su más reciente libro, aún no editado aquí, se llama “España, perdiste”. La sinopsis es bastante auspiciosa: “Después de la crisis económica del año 2000, una nueva camada de argentinos desembarca en España. Son muchos, están muertos de hambre, son profesionales de clase media y tienen un afán secreto: corroer la cultura ibérica hasta desestabilizarla”.
Irónico, inteligente y directo. Así es el diálogo con Hernán, que oscila entre literatura, fútbol y la argentinidad:
- Leí una crónica sobre tu hábito de fumar. Se sabe que fumar es perjudicial para la salud. Pero también se sabe, más los escritores, y más los fumadores, que la relación con el tabaco es, por momentos, de lo más natural. ¿Cómo hiciste para dejar de fumar?
- Hice una cosa peor que dejar de fumar, lo pregoné. Decidí dejar el tabaco dos días antes de que empezara el Mundial de fútbol de Alemania. Es decir, asumí un reto complicado. ¿Cómo puede un fumador empedernido soportar, por ejemplo, unos cuartos de final con alargue y penales, sin cigarros? Y lo logré. Entonces me agrandé y lo dije en voz alta. Me hice el canchero. A los tres meses no me salía un solo chiste bueno y tuve que volver al hábito. Fumar perjudica la salud, pero no hacerlo perjudica el humor. Y yo puedo vivir con tos crónica, pero vivir sin escribir chistes se me hizo insoportable.
- ¿Hubo un momento, en tu vida, en el cual decidiste ser escritor?
- Hubo un momento en que decidí ser mentiroso. Yo creo que ser escritor es solamente un síntoma, la verdadera enfermedad es el engaño. La falsedad es el cáncer, y la literatura es solamente un vómito circunstancial. Yo aprendí a ser mentiroso desde chiquito. Mi primer cuento fue explicarle a mi madre que un viento había abierto la ventana y había roto el florero caro. Ser escritor es saber esconder la pelota.
- ¿Podemos conocer tus primeras actividades literarias?
- A los trece años comencé a publicar crónicas sobre básquet infantil en “El Oeste”, el diario de Mercedes. El trabajo me lo consiguió mi padre, que era amigo del dueño del periódico. Pero ya antes, con mi amigo el Chiri, hacíamos revistas escolares. Desde sexto grado, sin parar. Mentíamos muchísimo. A los dieciséis enviaba cuentos a concursos y a veces ganaba. Y escribía crónicas falsas en revistas y diarios de Mercedes. Después me fui a Buenos Aires y quise estudiar periodismo pero cuando se dieron cuenta que no había terminado la secundaria me dijeron que no podía seguir. Entonces volví y puse un Fútbol Cinco en Mercedes.
- Has escrito: “El fútbol, mal que les pese a los filósofos serios, nos ayuda terriblemente a comprender el sentido de la vida”. ¿Jugaste en algún equipo?
- Desde los cinco años y hasta los veinte jugué a todos los deportes que existen. Mi padre es muy deportista y no le gustaba mucho ver que yo apuntara al ocio creativo. Y tampoco le gustaba mi tendencia a ser gordo. Entonces hice rugby, fútbol, básquet y voley. Pero me fue más o menos bien solamente al tenis. Tenía un buen saque. El fútbol sigue siendo, sin embargo, el espectáculo que más me gusta.
- ¿Cuál es tu relación con la selección argentina?
- Cuando vivía en Buenos Aires era muy crítico. Mi padre me enseñó a odiar a Bilardo (somos hinchas de Racing) y en el 86, por ejemplo, hinchamos para Alemania. Pero en el momento que te vas a vivir a otro país, te convertís en un fanático incondicional. Ahora siento vergüenza de mi pasado germánico. No entiendo cómo pude haber gritado tanto el gol de Andreas Brehme en el 90.
- ¿Podrías explicar lo que significa ver un Mundial fuera del país?
- La metáfora puede resultar muy cruda a esta hora, pero es como masturbarse: con suerte vas a llegar al orgasmo, pero nadie te va a abrazar.
- Ser hincha de Rácing Club ¿no es una especie de género literario?
- A esta altura, yo creo que es violencia de género. Los hinchas tendríamos que hacer la denuncia por malos tratos.- En España, ¿cuál es el equipo al que no te gusta ver perder?
- Mi costado romántico quiere que gane siempre el Athletic, un equipo euskera que solamente acepta en sus filas a jugadores nacidos en el país vasco. La Liga española es la mejor del mundo gracias a brasileños, argentinos y holandeses; y que permanezca en primera un equipo pura sangre es un canto a la identidad barrial, esa cosa que el fútbol ha perdido.
- Apareció un artículo tuyo en “El País”, en diciembre pasado, acerca de la “blogonovela”. ¿En qué consiste esta modalidad de escritura? ¿Cómo se escribe y se lee la ficción on line?
- Imaginate que estás leyendo un libro, la trama ocurre en la Inglaterra actual. Vas por la página cuarenta y el protagonista está por viajar a ver a su hija. Dejás el libro y ponés la radio: atentado terrorista en Londres. Volvés al libro. El protagonista no puede viajar porque hubo un atentado y los trenes no funcionan. En el ángulo superior derecho del libro hay un número: el 211. Son las personas que en este momento están leyendo el mismo párrafo que vos. Tocás el número con el dedo y conversás quince minutos con lectores de todo el planeta sobre lo que está pasando en el libro, sobre el atentado en Londres, sobre cómo continuará la trama. Después seguís leyendo el libro. Más tarde le escribís un mensaje de condolencia al personaje, y al día siguiente él te responde. Parece el futuro, pero los lectores de mis historias leen de esa manera. La “blogonovela” no es literatura, sino un espectáculo en directo.
- ¿Cuál es tu relación con la tecnología? ¿Cómo y cuándo comenzó?
- Me llevo bien con las máquinas, porque me permiten estar cerca de mi familia. De mis padres porque puedo hablar con ellos a diario aunque estén lejos. Y de mi hija porque no tengo que salir a trabajar a la calle y puedo estar con ella todo el día. Pero no soy moderno ni me interesan los cachivaches. Me pasa lo mismo con los autos, no me gustan a nivel fierro, sino en un sentido de transporte. La tecnología me interesa muchísimo cuando logra multiplicar lo que digo en ámbitos diversos y lejanos. Pero no sé poner el antivirus ni formatear una computadora. Esas cosas las hace mi mujer.
- En tu último libro, "España, perdiste", los protagonistas son argentinos que llegan a España como esquirlas de una crisis severa que vivió el país. ¿Tienen el mismo propósito que esas hormigas nacionales que devastan los campos europeos y que nadie consigue desterrar?
- ¡Claro, si el libro empieza así, justamente! El primer párrafo dice: "Empezamos de a poco y en silencio a corroerte, España. Primero llegaron ellas, nuestras indestructibles Hormigas Negras, macizas, hijas de puta, y te alteraron el ecosistema peninsular. Después te mandamos a King África, para reventarte directamente el cerebro”.
- ¿Cuál es la visión actual de la Argentina de hoy, al otro lado del océano?
- Yo creo que el mundo siempre espera un poco más de nosotros, un nuevo record Guiness. La inflación más alta del mundo en 1989, cinco presidentes en una semana en 2001, un marido que le entrega el poder a la esposa hace un rato... Todos acontecimientos únicos e intransferibles. Yo cruzo los dedos para que, dentro de cuatro años, tengamos al primer presidente y vicepresidente siameses, unidos por el omóplato. Eso nos haría muy bien en el exterior.
- ¿Qué escritores argentinos podrían haber nacido en cualquier otro país y nadie lo hubiera notado nunca jamás?
- Yo creo que Cortázar podría haber nacido en Bélgica, Gombrowicz en Polonia, Quiroga en Uruguay, César Tiempo en Ucrania, Antonio Porchia en Italia y Groussac en Francia y nadie se daría cuenta de que no son argentinos.
- ¿Cuáles serían los más representativos de una llamada literatura argentina? ¿Por qué?
- Ah, qué se yo. A mí me gusta muchísimo leer, pero no hacerme preguntas fuera de la trama. Me pasa lo mismo que con la tecnología. Me gusta andar en auto, pero no sé las marcas de ninguno. La literatura es, más que nada, un medio de transporte.
- En otro artículo reciente afirmas: “El argentino sabe que en su tierra las crisis son cíclicas: primero hambre, después atracón, más tarde diarrea y de nuevo hambre. Así ha sido y será siempre”. ¿Será siempre? ¿Es nuestro destino inexorable?
- Esa frase se la robé a Jodorowsky, que un día explicaba así, en la tele, el destino de la Humanidad en general. Y creo que ese bucle también puede resumir el destino nacional y, por qué no, el porvenir individual de cada uno de nosotros. Yo también soy hambre-atracón-diarrea en mi vida privada. Y nunca pude definir si esa tara me viene de ser argentino o de ser humano.
- La televisión alemana destacó a uno de tus blogs (“Diario de una mujer gorda”) como el mejor del mundo. ¿Cómo fue saber de esa distinción? ¿Cambió tu predisposición a escribir ficción en Internet?
- No, escribía las mismas pelotudeces antes y después del premio, pero ayudó mucho a la venta del libro que surgió de ese blog, y que salió aquí en España justo en esa época.
- ¿Qué habrá sido lo que ellos encontraron para distinguirte entre tantos blogs del mundo?
- Lo tengo clarísimo. El jurado de ese concurso anual de la Deutsche Welle está integrado por 16 tipos de muchos países. Un chino, un brasileño, un francés, y después alemanes, ingleses, yanquis… Ni uno sabe castellano. Por suerte mi blog, además de historias, tenía muchas ilustraciones. Así que me parece que lo eligieron igual que mi hija elige los cuentos en la biblioteca: por los dibujitos.