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02 octubre, 2008

"Me gusta más hablar de política y de economía que de fútbol"

Entrevista con Juan Pablo Varsky



Por Mauricio Runno


Nació en 1970. Estudió algunos años Ciencias Económicas y Ciencias Políticas, en la UBA. Y desde una señal de cable, VCC, comenzó una carrera mas que singular. Llegó a la televisión como conductor de TN Deportivo, aunque luego se destacó como columnista de Telenoche. Ha comentado partidos de fútbol en las cadenas PSN y Fox Sports. Cubrió los últimos cuatro mundiales y es actualmente una de las figuras centrales de “Fútbol de Primera”. Por las mañanas conduce “No somos nadie”, un programa de interés general en FM Aspen. En 2007 ganó el premio Konex por su labor periodística en la última década. Y desde 2005 escribe una columna sumamente seguida y comentada en la Deportiva del diario “La Nación”. Ahora acaba de publicar su primer libro, “Más que un juego”, haciendo realidad el epígrafe del texto: una nueva manera de contar el deporte.
Varsky duerme la siesta, como si fuera provinciano. Y cuando se levanta de ella dice que “es un buen momento” para hablar. Por un momento me confundo con Mariano Closs, pero, por suerte, es una confusión pasajera. Varios temas son aquí abordados, muchos de los cuales seguramente sorprenderán al lector, ya que muestran a un profesional completo, todo terreno, preparado para distintas disciplinas. No deja de ser alentador encontrar a un periodista intelectualmente sólido, gracioso, riguroso y aún curioso por aquella “enorme variedad de la vida”, al decir de Francis Scott Fitzgerald. McDonalds, fútbol brasilero, Godoy Cruz, Ariel Ortega son algunos de los temas.

- Imagino que por estos días te estarás preparando para Yom Kippur.
- Sí, sí, claro. Igual ya no ayuno, antes sí lo hacía. Respeto el día, pero no ayuno ni voy al templo. Mantengo esto desde hace más o menos diez años, que dejé de practica el Yom Kippur.- ¿Y tu familia qué opina?- No hay problema. Cada uno ya es grande y todos respetamos a todos. Mi mamá, mi papá y mis hermanas nos vinculamos con ese día de una manera propia y nos respetamos entre todos.
- ¿Y tu hijo Valentín? ¿Está educado sobre la libertad religiosa?
- Sí. Igual es muy chico. Tiene cinco años. Pero sí, hay una amplitud de criterios y libertad. Por supuesto que cuando sea más grande le vamos a contar muchas de las cosas que hemos vivido, tanto su mamá como su papá, cada uno con la educación que recibió en sus casas.
- Hace muy poco, con la publicidad en televisión, supe que tu primer empleo fue en McDonalds. Es bastante ejemplar en este sentido, aún cuando estuviste trabajando dos meses.
- Yo tenía 18 años y quería empezar a trabajar. Vivía con mis padres. Iba al Nacional de Buenos Aires. Me tomaba el subte, me bajaba en Acoyte y Rivadavia, y después me tomaba el 172 y me bajaba a cuatro cuadras de mi casa. Y en esa época supe que se iba a inaugurar en Flores el cuarto McDonalds de Argentina. Me inscribí, me llamaron y trabajé tres meses. La verdad que fue una experiencia laboral muy linda, que recuerdo con mucho cariño. Y para celebrar los primeros veinte años de McDonalds en en el país me convocaron para hacer esa publicidad. Algunos se sorprenden que haya trabajado allí, pero, bueno, el contexto también era distinto. Era uno de los primeros locales en el país por entonces
- Sos un seguidor y gran conocedor del fútbol brasilero, lo que no es común en el periodismo deportivo argentino. ¿Cómo es que nació esa curiosidad? Porque además tu portugués es bastante fluido.
- Mirá, siempre me gustó el fútbol brasilero. Incluso compré durante muchos años la revista Placar, que era como El Gráfico de acá. Y después varios viajes a Brasil me ayudaron a perfeccionar la pronunciación, o a mejorarla, más que a perfeccionarla, e incorporar nuevas palabras. Siempre me gustó la filosofía del brasilero en relación con el fútbol, su preocupación estética, su demanda de espectáculo sin perder de vista que se trata de una competencia donde la eficacia es un valor muy importante. Todo eso, sumado a grandes futbolistas y a grandes equipos, me alimentó de fútbol brasilero durante toda mi vida. Igual ahora estoy medio peleado. Creo que en los últimos tiempos han retrocedido bastante. Inclusive no tienen buenos juveniles. Hace mucho que no ganan un Sub-20. Los equipos juegan mucho más parecido al estilo rioplatense. Los que han dominado el mapa son Gremio, Palmeiras, incluso el último San Pablo campeón de América, Inter. Hace mucho tiempo que no aparece un buen equipo de Minas Gerais. Me gustó el Fluminense en la última Copa Libertadores pero me llamó mucho la atención que no le hubiera ganado a la Liga. Esa hubiera sido una buena posibilidad para volver a ver a un equipo carioca bien arriba. Pero últimamente estoy medio desencantado con lo que hacen los equipos brasileros. Y sobre todo a nivel de selección.
- Es increíble que los equipos cariocas, jugando tan lindo al fútbol, no ganen nada desde hace años.
- Es cierto. Creo que a veces también pasa porque no se toman en serio lo que es el afuera del fútbol. Creo que adentro de la cancha juegan con mucha seriedad, o al menos lo que yo denomino seriedad a la hora de ver un equipo: dársela a un compañero, respetar al adversario. Pero quizá el problema no suceda durante esos noventa minutos de juego, sino entre partido y partido. Pero es cierto lo de los cariocas. El último gran equipo fue el Vasco del 98, que fue campeón de América. Pero que tampoco era un equipo que desplegara un fútbol exuberante.
- No era el Flamengo de Zico.
- ¡Claro! Ese fue el último gran equipo carioca: Zico, Tita. Flamengo también tuvo buen equipo en el 95, com Romario, Edmundo y Savio. Lamentablemente se han perdido grandes jugadores cariocas en la intrascendencia.
- ¿Por qué el periodismo deportivo argentino le da un poco la espalda al fútbol brasilero? ¿Por la rivalidad? ¿Por el desconocimiento? ¿Por la propia brutalidad de quienes ejercen ese tipo de periodismo?
- Hay un poco de todo eso, sí. También hay que decir que el fútbol brasilero es un fútbol muy grande y fragmentado. No es lo mismo el fútbol gaúcho, que se parece más al rioplatense, que el fúbol mineiro, que, por ejemplo, cuando van ganando dos a cero y sacan a un delantero por un defensor el estadio grita “Burro”. No es lo mismo el carioca que el paulista. Y dentro del paulista, no es lo mismo el Santos, que ha tenido una tradición de equipos que juegan muy bien, con Pelé como abanderado, a lo que es el Palmeiras, o el propio Corintias: ese hincha pide actitud, esfuerzo. Por eso es un error cuando dicen: “todos los brasileros juegan igual”. No, no es así.
- Déjame recordarte lo que dice Daniel Arcucci, secretario de redacción de La Nación, respecto a “Más que un juego”, tu reciente libro: “Lo suyo es precisión en velocidad. Algo demasiado valioso cuando se habla de un juego y también de algo más que eso”. Parece la descripción de un futbolista.
- (Risas) Daniel es un amigo. Lo quiero mucho, la verdad. Y fue él quien me invitó a participar del diario para hacer las columnas en “La Nación”. A mí, cuando juego al fútbol, me gusta eso de dársela a un compañero. ¡También conozco mis limitaciones! (risas). Pique corto y arranque para sacarme de encima a un rival (más risas). Lo mío es tener la pelota el menor tiempo posible y dársela a un compañero (carcajadas). No sé cuánto de eso puedo luego aplicarlos en las columnas. Ahora si hay algo que no negocio allí es el rigor. Me enojo mucho cuando tengo un dato que en el último chequeo es incorrecto. Y también me enojo cuando me olvido de algo que me hubiera gustado poner. Y si hay algo que mis columnas tienen, más allá del enfoque, es el rigor.
- ¿Es cierto que tu carrera periodística comenzó a raíz de una credencial que pediste para entrar a la cancha sin pagar? Por entonces debe haber sido el sueño de todo adolescente de Floresta.
- (Risas) A ver… Mi mamá por entonces era directora de VCC. Y yo le pedí una credencial del canal y del noticiero para entrar a la cancha sin pagar. Fue ahí que me enteré que no sólo necesitas la credencial del medio, sino también la del club, que es más importante que la del medio. Por lo tanto no tuve tanto éxito en esa búsqueda. Pero sí me sirvió para entrar por primera vez a un canal de televisión. Que en ese caso era una señal de cable que recién empezaba: apenas tres canales propios, el resto eran señales internacionales. Y también me ayudó mucho el hecho de conocer desde bien temprano el negocio y el boom del cable. Empecé en el 89, cuando recién comenzaba a florecer ese negocio. Viví muy de cerca el nacimiento, la transformación y sobre todo la expansión.
- Uno de tus mentores, o al menos con quien empezaste en el periodismo, fue Carlos Juvenal, un periodista muy singular, sin dudas.
- Sí. El Negro Juvenal fue la primera persona que vio algo en mí que ni yo veía. Vio algo que en su momento lo estimuló a apoyarme, bancarme y darme una oportunidad. Siempre le agradecí. Y me dolió mucho su muerte. Incluso cuando me encuentro al hijo, que es periodista deportivo, y cubre Rácing, le preguntó cosas del padre. El otro día me encontré casualmente con una de sus hijas… Sin duda el Negro Juvenal fue la persona más importante e influyente en mi carrera, ya que todo lo que aprendí en esos dos años iniciales tan importantes fue gracias a él. Y el tuvo la generosidad de darme esa primera oportunidad. El me regaló el libro que escribió sobre el caso Sivak, dos veces secuestrado y en la última asesinado, y la dedicatoria del libro es la de un tipo muy generoso. Siempre le voy a estar agradecido.
- Juvenal era un periodista deportivo sui generis. No lo era en los términos estrictamente deportivos.
- Creo que esa búsqueda más allá del deporte también me la contagió él. A mí siempre me gustaron otros temas, desvinculados del deporte. Y yo lo veía a él escribir sobre el caso Sivak, de otras cuestiones geopolíticas ajenas al deporte, y lo hacía con mucha propiedad. Admiré ese costado inquieto de Juvenal.
- Pocos también saben que tus estudios universitarios fueron en Ciencias Políticas y Económicas. Digamos que no es el mejor currículo para comentar fútbol en Argentina.
- En mis dos primeros años de laburo intenté compatibilizar estudiando esas carreras. Después se me hizo imposible porque asumí muchas responsabilidades en VCC. Y tuve que elegir y me quedé con mi vocación. Y de esos temas es algo de lo que me interesa hablar mucho más. Sé que por mi trabajo y por los lugares que ocupo el fútbol y el deporte son temas recurrentes. Pero si me preguntas a mí a mí me gusta más hablar de política y de economía que de fútbol.
- ¿Fue en el Mundial de Alemania 2006 que algo hizo crack en tu carrera?
- Allí me cansé. Viví el mundial con mucha intensidad y mucho trabajo. Eran días de 16, 17 horas de laburo. Y desde que llegué a Alemania sentí que ése era el final de una etapa. Ya me sentía cansado de lo que era un noticiero deportivo puro. Ya no tenía ganas de presentar los goles de Suiza o de Bolivia, algo que antes me divertía mucho. Y cuando volví del mundial lo primero que hice fue renunciar a los noticieros deportivos. Y me dediqué a comentar partidos de la Sudamericana. Y cambié de radio, que es en la que estoy ahora, Aspen, haciendo la primera mañana, en un formato de periodismo más general.
- ¿Este programa se parece más a lo que te gustaría hacer en el futuro que a lo que has hecho hasta ahora?
- Sí. Pero de todas formas a mí no me gustaría sacar los dos pies del deporte. A mí me gusta mucho el deporte, así como los grandes acontecimientos deportivos grandes: los juegos olímpicos y los mundiales. De modo que me gustaría seguir vinculado al deporte, desde “Fútbol de primera”, también disfruto comentar partidos e incluso en DirecTV tengo un programa sobre fútbol internacional. Estoy llegando a un equilibrio o a una situación muy cómoda entre mis dos pasiones: la política y el deporte.
- Increíblemente la última fecha del fútbol argentino arrojó una sorpresa que aún aquí es inolvidable: la caída de Boca frente al modesto Godoy Cruz. ¿Cómo explicarlo?
- Creo que los partidos se dan a veces sin que influya mucho eso de la “semana”. El cansancio de Boca pudo haber influido, pero acá lo más importante es que Godoy Cruz fue contundente. Tuvo a un Jairo Castillo que acertó toda vez que se enfrentó con Caranta. Creo que en el mejor momento de Boca, que fue en el primer tiempo, no pudo hacer una diferencia para jugar cómodo: pasó muy poco tiempo entre el gol de Gracián y el empate de Castillo. En el segundo tiempo Godoy Cruz marcó un gol fundamental, que lo obligó a Boca a jugar otro partido. Esto sumado al bajo nivel de los defensores y al gran rendimiento de Encina y Castillo, más la entrada de Caruso a pura potencia, explican esta goleada de 4 a 1.
- ¿Vos sos el que escribe los títulos de apertura en “Fútbol de Primera”?
- Si.
- ¿Qué escribiste para ese partido? No lo recuerdo.
- Puse… (piensa). Puse esto: “Ganaba Boca gracias a Gracián pero se le derrumbó el Castillo. Jairo estuvo intratable en la histórica victoria de Godoy Cruz”.
- ¡Esos títulos son impresionantes! Además contas con poco tiempo para redactarlos.
- (Risas) ¡Tengo una gran limitación que son los segundos! A veces tengo apenas ocho segundos, a veces seis o cinco. Y eso no deja de ser un ejercicio interesante: tratar de decir la mayor cantidad de cosas sin abrumar en sólo ocho segundos. La verdad es que es algo que me divierte mucho hacer. Porque, si bien las imágenes y los lugares ya están asignados, es como que me dieran el envase y el contenido es mi responsabilidad.
- En esa función te pareces a Gabriel Batistutta.
- ¿Por qué?
- Por la efectividad y la resolución rápida.
- (Carcajadas) Siiii. Igual me pasa algo raro. Porque a mi siempre me gusta definir a los palos y cuando juego al fútbol termino definiendo mucho más al centro del arco (ríe). Lo veo definir a Romario y pienso en cómo me gustaría definir así. Pero después termino definiendo a lo Batistutta, tratando de arrancarle la cabeza al arquero (más risas).
- Tengo otra pregunta relacionada con Mendoza. ¿Has estado siguiendo los partidos del Burrito Ortega?
- La verdad que muy poco. No lo he seguido. De todos modos tengo que decir que de entrada sentí que ni River iba a estar bien sin Ortega, ni Ortega iba a estar bien sin River, ni que Independiente iba a estar bien con Ortega, ni Ortega con Independiente. Sentí que era una operación, como dicen allá, “loss all”: pérdida para todos. Y lamentablemente no me equivoqué. Si bien hubo una gran expectativa por los partidos de Ariel… Ni River consiguió buenos rendimientos sin Ortega, ni Ariel ha hecho grandes partidos en Independiente. De hecho ya renunció Trotta. Es raro, porque lo que se suponía, no para River, pero sí para Ortega e Independiente que sería una buena solución provisional, terminó siendo un parche más cercano a un problema que a una solución.
- ¿Llegará el día en que los periodistas deportivos puedan declarar, sin problemas, sus simpatías futbolísticas?
- Siempre digo lo mismo. No voy a estar con una remera, porque hace mucho que no me pongo una camiseta de ésas, pero yo de chiquito era de Boca. Y si me preguntan digo que soy de Boca. Pero eso no interfiere ni altera mi relación con los partidos que juega Boca ni con mi trabajo. Yo no tengo ningún problema. En este sentido entiendo mucho más a los periodistas mayores, de 50, 55 años, que han desarrollado toda su carrera sin develar sui club. Yo no tengo necesidad de esconderlo.
- Otra grata sorpresa son tus gustos literarios, realmente sorprendentes. Alguna vez has declarado simpatía por Ignatius, el protagonista de “La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole. También sos lector de Nick Hornby y Michel Houllebecq, escritores más populares en Inglaterra y Francia que en Argentina.
- Por suerte después pude leer “La Biblia de Neón”, de Kennedy Toole, que me gustó mucho. Aunque nada tenga que ver con “La conjura de los necios”. Me sorprendió como el mismo tipo puede escribir dos obras tan distintas y tan interesantes. También me gustó mucho “El periodista deportivo”, de Richard Ford. Haruki Murakami es otro autor que me cautivó. Leí “Tokio blues”, “Kafka en la orilla”, Al sur de la frontera, al oeste del sol”. Lamentablemente ahora estoy un poco remolón para la lectura. Me enganché ahora con el libro de Ceferino Reato, “Operación Traviata”, sobre el asesinato de Rucci. Pero la verdad es que no puedo estar sin leer una buena novela. Disfruto mucho sumergirme en la historia de una novela. La última que leí fue “Expiación”, de Ian McEwan. Antes había leído “Sábado”. Si bien me gusta leer mucho texto de ensayo e investigación, por mi trabajo, hay momentos en los que necesito engancharme con una buena novela.
- Tenes fama de poseer una memoria realmente prodigiosa. La última pregunta: ¿podrías vivir en un mundo sin computadoras?
- Sí, de hecho viví sin computadoras hasta los 20 años. Es increíble la cantidad de cosas a las cuales uno se ha acostumbrado Celulares, computadoras. En todo caso la computadora sólo sirve para confirmar lo que la memoria me ayudó a redescubrir.
- ¿Usas mucho la computadora?
- La uso para trabajar, para buscar textos. Hay una herramienta, que son los blogs, que al principio me parecieron muy auto-referenciales . Pero ahora hay muchos con contenido de política, economía, de relaciones internacionales muy interesantes. Y en el programa de radio trato de difundirlos porque son lecturas muy interesantes y distintos. Y en mi caso los archivos que antes tenía en papel ahora están digitalizados.

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