El uso de Inteligencia Artificial para generar música o paisajes sonoros en el periodismo es un terreno fértil pero delicado.
Para defender su implementación en crónicas y reportajes, el argumento está en las antípodas de "lo que está de moda".
La zona a explorar es la capacidad narrativa y la transparencia ética.
A diferencia de la música de stock genérica, la IA permite crear una identidad sonora única que se ajusta milimétricamente al ritmo de la crónica, con ajustes, pruebas e intervención humana.
En meses de experiencia diré que permite complementar la historia a contar, la persona a describir.
En el periodismo de investigación o histórico, a veces no existen registros. La IA actúa aquí como una herramienta de "reconstitución creativa".
La música generada por IA ayuda al oyente a visualizar un entorno desaparecido o lejano, mejorando la retención de la información.
La IA permite que reportajes de alta calidad narrativa tengan una banda sonora original sin el costo prohibitivo de las licencias comerciales de grandes catálogos.
En el ciclo de noticias actual, la capacidad de generar una pieza ambiental en minutos permite que la crónica no pierda relevancia temporal.
Para que estos argumentos tengan validez profesional, deben ir acompañados de un compromiso ético. Y saber que es posible enriquecer la experiencia.

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