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Bot y yo, crónica de un inicio con Inteligencia Artificial

Bot y yo radio MDZ

Voy a resumir cómo nació esto de la radio con Inteligencia Artificial. Un milagro. Insólito. Impensado. 

El año pasado fui a pedir trabajo a MDZ. Y cuando comencé a charlar con el que lo decidía, recuerdo cómo comenzó mi casting: “Estoy acá por culpa de la Inteligencia Artificial. Me arrasa, me va a llevar puesto. Y es cuestión de meses. Es un tsunami. Pero a vos no puede pasarte. Por la escala de este medio, por su relevancia. Puedo ser útil”.

Hice un curso virtual marciano hará 4 o 5 años. Me encanta hacer cursos marcianos. Pero en el que rescato ahora “comprendí” la Inteligencia Artificial. Eran pasajes de libros de ciencia ficción de varios libros.

Me recordó a Phillip Dick, un escritor canadiense que terminó chiflado, mal mal mal. Internado en manicomio. Murió el mismo día de mi cumpleaños y eso es lo único que recuerdo de su biografía. Pero tuvo la amabilidad de escribir libros que describen la vida de hoy., hasta en detalles que dan miedo. La biometría, por ejemplo.

Ya sumado a esta trinchera de resistencia IA, porque me fue bien en el casting, empecé con los hábitos del periodista. Y entre un llamado a uno o a otra persona, conseguir un número, esperar una respuesta o un comentario para insertar en una nota o un párrafo que se traba, esas cosas que pasan, empecé a buscar archivos viejos en la computadora mientras el celular no tenía notificaciones.

En una de esas tardes encontré un archivo de un libro que queríamos escribir con José Bahamonde (saludos José, saludos varios). No teníamos nada, salvo las ganas de escribir un libro. Y en ese ida y vuelta virtual cada uno mandaba fruta.

IA periodismo

Para escribir textos que no son de periodismo uno recurre a cualquier cosa para que los deditos se muevan en el teclado. Cualquier cosa es eso: cualquier cosa. Y en ese paleteo con José yo apelaba a escribir epitafios ridículos y pelotudisimos para calentar o destrabar las manos. Si hubiese uno bueno de ellos lo leería ahora. Juro.

Escribir esas tonterías me hacía escribir. O sea, escribía otras tonterías pero que no eran tan tonterías al inicio. Y apareció un texto, de un solo impulso que mientras lo escribí me parecía que era como reírse un poco de las letras de los que hacen rock. En el 70 por ciento de los casos no era necesario que lo hicieran, muchachos, de verdad, podíamos estar sin esas letras perfectamente.

Y este programa de radio empezó gracias a ese texto. Porque pensé que era mejor hacerlo como una canción. Y en una app muy básica de Inteligencia Artificial A y música lo subí, como letra. Y mientras que aquellos que contestaban un mensaje, pusieran un día y una hora para una nota, o que confirmaran que no eran el asesino o desmintieran que serían nuevos ministros, empecé a jugar. Y jugué. Y jugué más. Y probé. Y ajusté.

Plin plin plin pa pa pam 

En un momento oí una canción, que es la misma versión que vamos a escuchar ahora, llamada “Ni vos ni yo”. Lo raro es que luego a Ariel Robert se le ocurrió el nombre más copado para este programa que lo resume todo: “Bot y yo”. Parecidos. Ariel se está enterando ahora de esto.

Yo estoy seguro que Ariel Robert debe tener en su placard o ropero, más cantidad de nombres de programas de radio y desarrollos de programas, que de medias. En una proporción de 150 a 1. No lo duden. Y lo he observado. Tiene varios pares de medias. 

Sin Ariel Robert jamás hubiera hecho radio. En la primera la pegó, según me cuentan. Se llamó Disidentes. Y era en Radio Nihuil. En esta segunda creo que puedo empatar. Es mejor empatar que perder. De todos modos si alguien advierte lo del empate, les pido que sean gauchos. Tiren un centro. Y hago de cuenta que me desgarro, pido el cambio y me voy al vestuario.

Así nació este nuevo quilombo. ¿Y la Inteligencia Artificial? 

Si no puedes vencerlos, únete. Se re entiende, ¿no? 

Gracias Orlando, gracias por la gracia. Gracias a MDZ, gracias aquí en la radio, hay gente muy genial y diganlé a Eduardo Ripari lo que dije. 

Acá estoy, como un meteorito inesperado, con un flaco que es millones de flacos y rapidísimo, como la luz, como el batimóvil, como el parpadeo.

Querido Bot, ahora vamos a oír Ni vos ni yo. O ni Bot ni yo. O como demonios sea.

https://soundcloud.com/mauricio-runno/ni-vos-ni-yo-1

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